ACTUALIDAD Y PANORAMAS FUTUROS DE LA COMUNICACIÓN

1. INTRODUCCIÓN


Con las nuevas tecnologías, el mundo en que vivimos y nuestro estilo de vida han sufrido una revolución. Las redes sociales son la tecnología que usamos todos los días, como parte de lo cotidiano. Tenemos un motor que nos lleva constantemente a construirnos y re-construirnos y esto lo reflejamos en nuestra participación en la Web y nuestra manera de definirnos en nuestras cuentas en las redes sociales.


Estamos construidos y unidos a partir de ideas y construcciones sociales y el Internet ha revolucionado estos procesos sociales, nos permite construirnos de una manera distinta -y más extensa- de la que tenían los seres humanos en épocas anteriores. Nuestra manera de buscar la individualidad se ha ido transformando. Vivimos ya en la "aldea global" de la que hablaba Marshall McLuhan.


Hace 20 años, ni siquiera existían los términos que usamos hoy para la tecnología (Twitter, Whatsapp, celulares, Internet, "forward", "dar like", "copy-paste").


Nos relacionamos unos con otros a partir de la conciencia que adquirimos como colectividad y con las nuevas tecnologías, esa conciencia colectiva se ha ido expandiendo. De pronto incluso somos conscientes de nuestro propio camino evolutivo.


Hoy en día nuestra sociedad global se ha convertido en un ejemplo de que el ser humano es la única especie que se da cuenta de que se da cuenta, de que tiene conciencia refleja. El ser humano sabe que sabe y en ese momento reconoce al otro como un ente con su propia conciencia, las nuevas tecnologías nos permiten compartir estas conciencias, analizarnos unos a otros, ver al otro -y a nosotros mismos- de un modo en que nunca lo había hecho el ser humano -en la historia de la humanidad.


El hombre tiene una necesidad inherente de encontrar sentido siempre, de mantenerse ocupado y de permanecer funcionalmente, con la comunicación tal como la tenemos establecida hoy en día, a través de millones de plataformas distintas que generan la inmediatez, esto se nos posibilita.

Nos sentimos más libres cuando tomamos en cuenta que la libertad se relaciona con la toma de decisiones -con emprender acciones-, pues la tecnología nos invita a tomar millones de decisiones todos los días. Decidimos qué compartir en Facebook, qué decir en Twitter, qué publicar en nuestros blogs, a quién seguir, a quién "aceptar como amigo" en nuestras redes, a quién leer, qué medios leer, nuestra oferta de medios que proporcionan entretenimiento y diversión resulta infinita. Nos sabemos en este sentido "libres" y ya podemos responsabilizarnos de esta libertad, incluso cuando decidimos no emprender acciones, el acceso está abierto para nosotros.


Tenemos nuevos lenguajes y expresiones desarrollados a partir de las nuevas tecnologías. Hay un nuevo alcance y un nuevo potencial de esas nuevas tecnologías como medios de comunicación. Ha habido una influencia de la tecnología en los cambios culturales, en la construcción de realidades y entre la sociedad y la red.


Internet se ha convertido en una parte de nuestra identidad. Ha surgido la necesidad de regular el mundo de la realidad virtual y también el dilema de distinguir si tu vida es en esa realidad virtual -a través de plataformas que antes no existían- o en la vida real material. Hay personas que hoy en día sienten que viven a través de los juegos de la realidad virtual y eso crea confusión.


Los videojuegos nos dan la posibilidad de explorar otros mundos, de sumergirnos en espacios que no tenemos materialmente, posibilitan sumergirnos en la realidad virtual. En "Del bisonte a la realidad virtual", Román Gubern a este respecto explica que estamos creando realidades que no existen y esto genera confusión porque nuestra relación con la imagen es compleja y el ser humano aprende el mundo a través de imágenes. Con las imágenes hacemos convenciones sociales y convenciones de imágenes icónicas. Ante la saturación de realidades virtuales con toda la carga de nuevas imágenes que tenemos a nuestra disposición, aprendemos el mundo de una manera distinta. Aprendemos la realidad a partir de imágenes y representaciones y nuestras representaciones se han transformado y extendido.

Román Gubern afirma que la imagen nos limita a aprender solamente lo que vemos, en este sentido, las generaciones que no tuvieron acceso a Internet, a las nuevas tecnologías y a las plataformas virtuales, no tuvieron acceso a aprendizajes que nosotros ya vivimos en el día a día -consciente o inconscientemente.


La realidad virtual, según Román Gubern, es una realidad que nos envuelve. Estas realidades nos permiten también involucrar nuestros sentidos. Esto genera que de pronto las personas puedan ya no saber qué es lo "real" o lo verdadero, pues, al ser la realidad virtual una realidad que nos envuelve y que nos hace experimentar del mismo modo que la realidad material -o incluso con mayor intensidad que ella- los sentimientos y emociones que experimentamos sí resultan de impacto. La pregunta sería, "¿por qué va a ser falsa la realidad virtual si te da satisfacciones reales?".


El tiempo que una persona pasa en la realidad virtual, en realidad lo pasa y lo invierte en ella. Esto nos lleva a querer delimitar el encuentro entre lo que es real y lo que es virtual y definir si lo virtual en realidad es "falso".


Hoy en día, que bloqueen a una persona de su cuenta de Facebook le puede generar la sensación de que lo están bloqueando de su propia vida. Neil Postman es uno de los autores que observa la manera en que cambian las sociedades con el uso de la tecnología. Afirma que la tecnología no agrede a la cultura y que buscamos la tecnología para solucionar problemas, que tendemos a creer que los problemas se solucionan con información.

Un ejemplo de la manera en que la tecnología transforma a la sociedad es lo que hoy nos causa satisfacción. Hoy en día, obtener el nuevo "Iphone" o "smartphone" nos genera una auténtica sensación de satisfacción -mientras hace 20 años los teléfonos móviles ni siquiera se usaban. Neil Postman dice que nos genera angustia no estar comunicados y que nos hemos vuelto adictos a la información.


Nos genera angustia escuchar que nuestro teléfono suena y no poder contestarlo. Cada que el teléfono suena o recibimos un mensaje, nos genera endorfinas. Esto indica que incluso experimentamos cambios en los químicos del cerebro como parte de los cambios que van de la mano con la incorporación de las nuevas tecnologías en la sociedad.

Neil Postman dice que toda tecnología afecta a alguien y beneficia a alguien, en este caso, quien no tiene la posibilidad de adquirir el nuevo "Iphone", o quien no tiene acceso a la Web, queda rezagado, en desventaja, cae en la "brecha tecnológica" de la que habla Manuel Castells. Una vez que adquirimos una nueva tecnología, ya no volvemos a ver el mundo de la misma manera. Las nuevas tecnologías han cambiado nuestra visión del mundo.


La tecnología cambia la perspectiva de sus usuarios. Facebook logró cambiar el mundo en 10 años. Neil Postman comenta que puede que la incorporación de las nuevas tecnologías en la sociedad no afecten inmediatamente pero que sí cambian el mundo. Afirma que un nuevo medio no agrega algo, sino que lo cambia todo. El hecho de que una persona no utilice la tecnología no no tenga acceso a ella, no quiere decir que lo le esté afectando.


Los medios y la tecnología tienden a convertirse en mito, no cuestionamos la tecnología. El principal mensaje de Niel Postman es que tenemos que empezar a cuestionarnos lo que estamos haciendo con cada tecnología y observa que muchos de los efectos de la tecnología no los vemos hasta que no los vivimos.


En "La sociedad red", Manuel Castells explica que varios acontecimientos de trascendencia histórica han transformado el paisaje social de la vida humana hacia el fin del segundo milenio de la era cristiana. Una revolución tecnológica, centrada en torno a las tecnologías de la información -explica-, está modificando la base material de la sociedad a un ritmo acelerado. Las economías de todo el mundo se han hecho interdependientes a escala global introduciendo una nueva forma de relación entre economía, Estado y sociedad en un sistema de geometría variable.


El mismo capitalismo ha sufrido un proceso de reestructuración profunda, caracterizado por una mayor flexibilidad en la gestión; la descentralización e interconexión de las empresas, tanto en lo interno como en su relación con otras. Un aumento de poder considerable del capital frente al trabajo, con el declive concomitante del movimiento sindical; una individualización y diversificación crecientes en las relaciones de trabajo; la incorporación masiva de la mujer al trabajo retribuido -por lo general en condiciones discriminatorias; la intervención del Estado para desregular los mercados de manera selectiva y desmantelar el estado de bienestar, con intensidad y orientaciones diferentes según la naturaleza de las fuerzas políticas y las instituciones de cada sociedad, con la intensificación de la competencia económica global, en un contexto de creciente diferenciación geográfica y cultural de los escenarios para la acumulación y gestión del capital.

Castells indica que hemos visto un reacondicionamiento general del sistema capitalista y que este sigue todavía en curso.


Presenciamos la unidad en tiempo real de un sistema interdependiente de economías de todo el mundo. Como consecuencia del reacondicionamiento general del sistema capitalista se ha dado una integración global de los mercados financieros, el asenso del Pacífico asiático como el nuevo centro industrial global dominante, la ardua pero inexorable unificación económica de Europa, el surgimiento de una economía regional norteamericana, entre otras cosas.

Debido a todas estas tendencias, también ha habido una acentuación en el desarrollo desigual, no únicamente entre Norte y Sur, sino entre segmentos y territorios dinámicos de las sociedades y los que corren el riesgo de convertirse en irrelevantes desde la perspectiva de la lógica del sistema.


Castells sugiere que observamos la liberación paralela de las formidables fuerzas productivas de la revolución informacional y la consolidación de los agujeros negros de miseria humana en la economía global. De forma simultánea, las actividades delictivas y las organizaciones mafiosas del mundo también se han hecho globales e informacionales, proporcionando los medios para la estimulación de la hiperactividad mental y el deseo prohibido, junto con toda forma de comercio ilícito demandada por nuestras sociedades.


Además, un nuevo sistema de comunicación, que cada vez habla más de un lenguaje universal, está integrando globalmente la producción y la distribución de palabras, sonidos e imágenes de nuestra cultura. Castells explica que cada vez se habla más un lenguaje digital universal. Las redes informáticas interactivas crecen de modo exponencial, creando nuevas formas y canales de comunicación, y dando forma a la vida a la vez que ésta les da forma a ellas.


Manuel Castells expone que los cambios sociales que estamos viviendo son tan espectaculares como los procesos de transformación tecnológicos y económicos. La identidad se está convirtiendo en la principal, y a veces única fuente de significado en un período histórico caracterizado por una amplia desestructuración de las organizaciones.


Es cada vez más habitual que la gente no organice su significado en torno a lo que hace, sino por lo que es o cree ser. Las redes globales de intercambios instrumentales conectan o desconectan de forma selectiva a individuos, grupos, regiones o incluso países según su importancia para cumplir las metas procesadas en la red, en una corriente incesante de decisiones estratégicas. Nuestras sociedades se estructuran cada vez más en torno a una oposición bipolar entre la red y el "yo".

Los profetas de la tecnología predican una nueva era, extrapolando a las tendencias y organizaciones sociales a la lógica apenas comprendida de los ordenadores y el ADN. Confundidos por la escala y el alcance del cambio histórico, la cultura y el pensamiento de nuestro tiempo abrazan con frecuencia un nuevo mileniarismo.


Castells propone tomar en serio la tecnología, utilizándola como punto de partida en la indagación. Propone situar el proceso de cambio tecnológico revolucionario en el contexto social donde tiene lugar y que le da forma. Tener presente que la búsqueda de identidad es un cambio tan poderoso como la transformación tecno-económica en el curso de la nueva historia. Señala que la comprensión de una transformación global requiere de una perspectiva tan global como sea posible, dentro de los límites obvios de la experiencia y el conocimiento.


La revolución de la tecnología de la información tiene capacidad de penetración en todo ámbito de la actividad humana. Manuel Castells defiende que la tecnología no determina a la sociedad y tampoco la sociedad dicta el curso del cambio tecnológico, ya que muchos factores, incluidos la intervención e iniciativas personales, intervienen en el proceso del descubrimiento científico, la innovación tecnológica y las aplicaciones sociales, de modo que el resultado final depende de un complejo modelo de interacción.


Tan pronto como surgieron y se difundieron las nuevas tecnologías de la información y se las apropiaron distintos países, diferentes culturas y diversas organizaciones, y metas heterogéneas, explotaron toda clase de aplicaciones y usos, que retroalimentaron la innovación tecnológica, acelerando la velocidad y ampliando el alcance del cambio tecnológico y diversificando sus fuentes.


Siempre hemos funcionado en torno a las redes y con las redes sociales comenzamos a funcionar como "nodos". Hoy en día no terminamos de formar nuestra identidad hasta que morimos porque la red nos pregunta constantemente quienes somos y qué nos gusta.

Cada visita a Facebook la persona decide quién es, se nos permite analizar a los demás y decidir quién somos nosotros. Las comunidades virtuales permiten que las personas encuentren personas similares a ellas en temas específicos, permiten que la gente se ayude y se acompañe, hay incluso grupos de apoyo en las comunidades virtuales.


Todas nuestras relaciones se han trepado a esta nueva red y la red permite potencializar las relaciones. Hoy en día tenemos muchas más posibilidades.


En apariencia seguimos siendo una sociedad estable pero debajo de eso que parece sociedad estable hay una fragmentación de gustos, aficiones e ideas; esto con el Internet se potencializa. La mayoría de las personas que se meten a comunidades virtuales vía Internet, lo hacen genuinamente para encontrar soluciones. Las comunidades en línea generan espacios de interacción.


La tecnología no determina a la sociedad sino que plasma, si no nos plasma, no la usamos. Sin embargo, si bien la sociedad no determina la tecnología, sí puede socavar su desarrollo -sobre todo por medio del Estado. Existen incluso ya sitios -como "The Internet Map"- que miden el distinto uso que se le da a Internet en distintas sociedades.


Hoy en día, 91% del acceso a Internet es desde el dispositivo móvil y se hace para socializar. Muchísima gente se lleva su teléfono al baño. Más de 200 millones de visitas a Youtube por día suceden vía móvil.


Estamos ya acostumbrados incluso a registrar nuestra locación y compartirla con el mundo vía Foursquare.


Existen cada día más empresas que funcionan sólo en torno a la información. Google vale por toda la información que tiene. Google y Facebook tienen información que vale muchísimo dinero. Somos mucho más predecibles de lo que pensamos y empresas como éstas lo aprovechan.

Tendemos a creer que los servicios que nos prestan son gratis, pero nunca es gratis, siempre estamos dando algo a cambio. Whatsapp es gratis porque mientras la persona lo usa, la empresa está guardando su información.




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