ACTUALIDAD Y PANORAMAS FUTUROS DE LA COMUNICACIÓN

4. FUENTES

SITIOS:

http://www.match.com.mx/

http://www.seniornet.org/

http://internet-map.net/

http://www.wired.com/wired/issue/found

http://www.muymac.com/2013/04/22/videos-de-siete-disenos-conceptuales-de-un-futuro-iphone

http://mashable.com/2013/11/22/mobile-internet-subscriptions/


LIBROS:

Vaidhyanathan, S. (2012). La Googlización de Todo. México, Océano.

Castells , M. (2006). La sociedad red: una visión global. Madrid, Alianza Editorial.




3. "FOUND FROM FUTURE"


Si ya vivimos tan conectados a nuestros aparatos electrónicos, puede ser que en algunos años queramos simplificar la tarea de usarlos y portarlos en nuestras propias manos, como una extensión de lo que somos.


El teclado es una herramienta indispensable ya en nuestras vidas, tal vez en unos cuantos años tengamos teclados virtuales desplegables para simplificar nuestro proceso de interacción en la web y sin ocupar espacios físicos como lo hacen actualmente los teclados de nuestras computadoras.


Hemos demostrado conforme han ido evolucionando los procesos de comunicación mediante el uso de las nuevas tecnologías, que la inmediatez nos proporciona satisfacción, por lo que probablemente los procesos de reconocimiento como las contraseñas que se nos piden al abrir el correo electrónico, desbloquear el teléfono, entrar a nuestras redes sociales, etc., se modifiquen y sean suplantados por el reconocimiento de nuestra huella digital para de esa manera ahorrar tiempo y evitar que otras personas puedan llegar a hackear nuestras contraseñas.


Creo que cada vez nos vamos a ir volviendo más dependientes de los gadgets y les vamos a encontrar más y mejores usos para nuestra vida cotidiana. Puede que incluso lleguemos a organizar nuestra vida en torno a ellos como la sustitución de una secretaria personal.


Probablemente nuestras interacciones -tanto con la tecnología como con otras personas- sean cada vez más mediante realidades de inmersión o realidades virtuales.


Considerando la tendencia que tenemos hacia esa virtualidad, probablemente la incorporemos a nuestras vidas incluso para actividades cotidianas como hacer compras y a través de ella elegir lo que queremos.


En el trabajo se volverá fundamental estar capacitados para el uso eficaz de las tecnologías y eso nos permitirá ir al ritmo del mundo globalizado en que vivimos. Comunicarnos con inmediatez con personas y clientes que se encuentren en otras partes del mundo y conectarnos con ellos mediante las plataformas virtuales.


Los niños harán las tareas desde su hogar de un modo distinto y la tecnología será su "normalidad".


También los juegos serán distintos y generarán en los niños a muy temprana edad los estímulos que otras generaciones tuvimos que enfrentar hasta la adolescencia o siendo adultos.


Las futuras generaciones aprenderán estos modelos de interacción y comunicación desde sus primeros años.


Los medios impresos y los medios tradicionales darán una mayor cobertura a estos temas, pues serán los temas de actualidad para todos.


Será posible que las personas aprendan a manejar antes de haberse subido a un coche.


Nuestro grado de interconectividad irá aumentado aún más de la mano del uso de las tecnologías.


Según algunos estudios como el "Ericsson´s 2013 mobility report" el número de suscripciones globales al acceso a Internet vía móvil se triplicará hacia el año 2019.


En los años venideros, la comunicación será algo fundamental en la "aldea global" en la que ya vivimos.


Existirán trabajos como el de hacer conducción y transmisión de contenidos -que antes se proyectaban únicamente en canales de televisión tradicional- en canales de TV vía streaming, canales Web que permitan una inmediatez de alcance mundial; que a la vez fomentarán más el sentido y sensación de "aldea global".






El desarrollo tecnológico dará lugar a un importante nicho de mercado en el desarrollo de aplicaciones. La creación de Apps será uno de los trabajos del futuro que tienen su génesis en la revolución tecnológica y la tendencia hacia la virtualidad.



Enfrentar los avances de la "realidad virtual" y su incorporación en nuestras vidas propiciada por los avances tecnológicos invita a que nos cuestionemos acerca de qué vamos a hacer con nuestras mentes, cuerpos y relaciones en el futuro. Hace 20 años ni siquiera existían los términos que hoy en día usamos por la tecnología, tales como "Twitter", "Whatsapp", "celulares", "Internet", "forward" y "copy-paste", por mencionar algunos. Incluso llegamos a olvidarnos de la brecha digital, pues se nos olvida la realidad social y que no todo el país cuenta con acceso parejo a la tecnología. Estas observaciones, nos llevan a percatarnos de que eso que llamamos "realidad" es distinto para cada individuo según su acceso a la tecnología y la manera en que ésta va a atravesando nuestras vidas.


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2. GOOGLE


Google ilustra lo que Manuel Castells explica acerca de la "brecha digital". Para sacarle provecho a Internet, primero hay que tener acceso, aprender a usarlo y después, aprender a aprender. En términos de Estado, es un problema que las personas no sepan usar las computadoras. También cabe observar que tener una computadora no equivale a saber usarla. se requiere de práctica incluso para saber usar el "mouse". No todos saben sacarle provecho a la tecnología y tampoco todos la entienden. La brecha tecnológica es un problema de desigualdad social.


Manuel Castells explica que en el momento histórico actual, redes globales de riqueza y poder enlazan "puntos nodales" e individuos valiosos por todo el planeta, mientras se desconectan y excluyen grandes segmentos de sociedades y regiones. Vivimos en un mundo donde disminuye el espacio para analfabetos informáticos, para los grupos que no consumen y para los territorios infracomunicados.


Cuando la red desconecta al "yo", el "yo" individual o colectivo, construye su significado sin la referencia instrumental global; el proceso de desconexión se vuelve recíproco. La "sociedad en la era de la información" hace referencia específica al surgimiento de una nueva estructura social. Es el planteamiento desde la convicción de que hemos entrado en un mundo verdaderamente multicultural e interdependiente que sólo puede comprenderse y cambiarse desde una perspectiva plural que articule identidad cultural, interconexión global, y política multidimensional.


Como tendencia histórica, las funciones y los procesos dominantes en la era de la información cada vez se organizan más en torno a redes, éstas constituyen la nueva morfología social de nuestras sociedades y la difusión de su lógica de enlace modifica la forma sustancial de la operación y los resultados de los procesos de producción, la experiencia, el poder y la cultura.


Aunque la forma en red de la organización social ha existido en otros tiempos y espacios, el nuevo paradigma de la tecnología de la información proporciona la base material para que su expansión cale toda la estructura social. El poder de los flujos tiene prioridad sobre los flujos de poder.


La presencia o ausencia en la red y la dinámica de cada una frente al resto son fuentes cruciales de dominio y cambio en nuestra sociedad. Vivimos una nueva estructura de las funciones y procesos dominantes.


La morfología de las redes también es una fuente de re-organización de las relaciones de poder. Los conmutadores que conectan las redes son los instrumentos privilegiados del poder. Esto Google lo ha aprovechado.


Google, a sabiendo que se ha dado una modificación en las principales instituciones en que vivimos, y que los cambios en los medios están cambiando nuestra manera de pensar, de hacer política, de ligar, de buscar pareja, etc. ha sabido posicionarse como un modelo de influencia en la forma en que estamos viviendo y en que nos organizamos.



Siva Vaidhyanathan, en su libro "La Googlización de todo", profundiza a este respecto. Explica que Google parece omnisciente, omnipotente y omnipresente. A la vez, dice ser permisivo. Atentos como estamos a los milagros de Google, solemos cegarnos a la forma en que controla sus dominios.


A modo de introducción, Siva Vaidhyanathan comenta que a Google le tenemos un temor y un respeto sobrenaturales. Invitamos a Google a ser el cristal a través del cual vemos el mundo, le tenemos devoción y el atractivo de Google nos parece casi divino. Ante esto, el autor propone formas en las que podríamos vivir mejor con Google, viéndola como una compañía más y no como una fuerza del bien y el progreso del mundo.

Confiamos en Google e incluso creemos que actúa en nuestro beneficio pero hemos renunciado a controlar los valores, métodos y procesos que dan sentido a nuestro ecosistema de la información.


Siva Vaidhyanathan afirma que deberíamos influir -y hasta regular- los sistemas de búsqueda en la red. Asumir la responsabilidad sobre el modo en que Internet gestiona el conocimiento. Cuestionar el papel de Google en nuestra vida y la fe que le tenemos no es fácil; Google hace mucho bien y poco daño directo a la mayoría de la gente. Existe un inmenso potencial transformador en los cambios tecnológicos que hemos visto en las últimas tres décadas y el autor expresa una preocupación de que el entorno generado por el alcance global de Internet tire para direcciones opuestas. Google ejemplifica tendencias como la fe ciega en la tecnología y la creencia fundamentalista en el mercado.


Vaidhyanathan invita a conscientizar acerca de lo que ocurre cuando una persona teclea lo que busca. Indica que perseguir algo en la Web a través de Google no es muy distinto a confesar tus deseos a un poder misterioso. En un principio, la red era emocionante y democrática, al punto mismo de la anarquía. Todo parecía incorregible y desastroso. Entonces llegó Google, un motor de búsqueda puro y simple.


El autor explica que Google ofrecía lo que parecían ser clasificaciones neutrales y democráticas, un sitio que enlistaba sobre el resto. Se creó así el más grande, si no es que el mejor, de los buscadores, pues encuentra todo para nosotros con unos simples teclazos. Esa fue la génesis e la empresa conocida como "Google Inc.", con el sustento de una ambición por crear el buscador perfecto.

Con base en la fe en la buena voluntad de una empresa cuyo lema es "No seas malo", cuya misión es "organizar la información del mundo y volverla universalmente accesible y útil" y cuya ambición es crear el buscador perfecto, Google ha impregnado nuestra cultura. Esto es lo que el autor entiende por "googlización".


"Google" se emplea como sustantivo y verbo en todas partes. Incluso parecería que los gobiernos se han "googlizado", o vuelto parte del grandioso alud de datos que Google se ha puesto como reto para ofrecer a todos. Google es mucho más que la compañía de Internet más interesante y exitosa de todos los tiempos. Google pone a nuestro alcance recursos antes inconcebibles: enormes bibliotecas, archivos, depósitos de documentos gubernamentales, tesoros de bienes y los ires y venires de sectores enteros de la humanidad.


La "Googlización" -explica Siva- afecta tres grandes áreas de interés y la conducta humanas:

1-"Nosotros": por los efectos de Google en nuestra información, hábitos, opiniones y juicios personales.
2-"El mundo": por la globalización de un peculiar tipo de vigilancia, el "imperialismo estructural".
3-"El conocimiento": por los efectos de esa compañía en el uso del magno conjunto de conocimientos acumulados en libros, bases de datos en línea y en la Web.

Según Siva Vaidhyanathan, como Google cataloga nuestros juicios, opiniones y -sobre todo- deseos individuales y colectivos, se ha convertido también en una de las instituciones globales más importantes. Esta empresa está a punto de volverse indistinguible de la Internet misma.

Vaidhyanathan nos dice que es muy probable que la "googlización de todo" tenga importantes efectos transformadores en los próximos años -tanto buenos como malos. Google afectará la manera de actuar de organizaciones, empresas y gobiernos, lo mismo a favor que, a veces, en contra de sus "usuarios". Siva Vaidhyanathan observa que para comprender este fenómeno, debemos moderar nuestra fe en Google. Nos dice que debemos examinar lo que Google nos ha dicho de sí misma, sus medios y sus motivos conforme rehace el mundo. Cuestionar y evaluar tanto las consecuencias de la googlización como la forma en que respondemos a ella.

Siva Vaidhyanathan invita a darnos cuenta de que no somos clientes de Google, somos su producto. Nuestras aficiones, manías, predilecciones y preferencias son lo que Google vende a sus anunciantes. Cuando usamos Google para encontrar cosas en la Web, Google usa nuestras consultas para buscar cosas sobre nosotros.


El autor invita a reconocer los supuestos inscritos en nuestra fe en Google, pues Google parece ofrecernos todo rápido, fácil y a bajo costo; pero nada realmente significativo es rápido, fácil ni barato. Google -nos explica- no es una empresa mala, pero tampoco moralmente buena, ni sólo neutral; no nos vuelve más inteligentes, aunque tampoco más tontos.

Google es una empresa lucrativa cotizada en la bolsa que nos ofrece un conjunto de herramientas, las cuales podemos utilizar inteligente o tontamente. No es uniforme o inequívocamente buena para nosotros; de hecho, es peligrosa, en muchas y muy sutiles maneras. Lo es a causa de nuestra creciente fe acrítica y dependencia de ella y en virtud del modo en que fractura y perturba casi todo mercado o actividad en que interviene. Provoca cambios en nuestros hábitos, perspectivas, juicios, transacciones e imaginación.

Estas tecnologías son peligrosas -no sólo porque ponen físicamente en peligro a sus usuarios- sino porque las empleamos con temeridad y en exceso, y planeamos nuestra vida diaria en torno a ellas.

La fe ciega en Google es peligrosa, debido a que esta compañía es muy buena en lo que hace y a que impone sus reglas. Dada su facilidad y eficacia, así como bajo costo y comodidad, puede impedirnos hacer las cosas mejor. El poder de esta joven compañía es tan impresionante, y tan bajo -casi nulo- su costo aparente para los usuarios, que la emoción negativa más intensa que genera en Estados Unidos es malestar; el enojo contra ella, así como el uso de sus servicios y la dependencia de ellos, es mucho mayor en Europa. Resulta obvio que Google mejora nuestra vida, facilita nuestros proyectos y reduce nuestro mundo que no tomamos en cuenta los costos, riesgos, opciones y consecuencias duraderas de la optimista aceptación que le otorgamos.


Siva Vaidhyanathan busca abrir en nuestra consciencia un panorama de comprensión en cuanto a que Google ha contribuido a determinar la visión del mundo de quienes lo usamos y creemos en él tanto como de quines fueron sus creadores. Para algunos de los que buscan consejo y orientación para sortear el mundo durante los primeros años del siglo XXI, Google es el modelo de todo y la solución a todos los problemas. A la mayoría de las personas, Google les parece útil y benévolo.

Las raíces ideológicas de Google están bien documentadas. Sus fundadores y primeros empleados creían profundamente en el poder de la informática para transformar la conciencia humana, colectiva e individual. Google es cada vez más el cristal a través del cual vemos el mundo.


Más que reflejar, Google altera lo que creemos cierto e importante. Filtra y refina nuestras preguntas y exploraciones en el ámbito de la información digitalizada. Clasifica y vincula tan rápida y sucintamente, reduciendo la impetuosa tempestad de la expresión humana a una lista clara y manejable, que genera una grata y tal vez necesaria ilusión de precisión y exhaustividad. Su proceso de recolección, clasificación, enlace y presentación de conocimientos determina lo que consideramos bueno, cierto, valioso y relevante.

Es casi imposible imaginar una vida privilegiada, comunicada y relevante a principios del siglo XXI sin Google. Se ha vuelto parte necesaria y, al parecer, natural, de nuestra vida de todos los días. Google es nuestra vía dominante para navegar en Internet y por lo tanto el cristal primario por el que experimentamos lo local y lo global; posee entonces notable poder para fijar agendas y modificar percepciones.


Sus sesgos están integrados a sus algoritmos. Esos sesgos afectan la manera en que percibimos las cosas y nos movemos por los mundos de la cultura y las ideas. Incorporamos en nuestras percepciones la interfaz y estructuras de Google. Muchas veces olvidamos que Google es en sí un actor y una parte interesada, no una herramienta neutral. Google nos muestra qué es importante, si algo no aparece en Google no lo consideramos importante. En realidad Google, en su carácter de sociedad cotizada en la bolsa, tiene que actuar en beneficio de los intereses a corto plazo de sus accionistas, pese a sus proclamas altruistas.



El autor profundiza en el tema para hacernos ver que uno de los mayores atractivos de Google es que parece ofrecer gratis muchos servicios eficaces. En realidad, entre Google y sus usuarios existe una implícita transacción no monetaria. Google nos proporciona las plataformas de búsqueda en la Web, correo electrónico y Blogger, sumados a videos en Youtube. A cambio, obtiene información sobre nuestros hábitos y predilecciones, para poder dirigirnos anuncios con mayor eficacia. Su actividad principal es la de hacer perfiles de los consumidores -mientras ellos creen que la transacción es gratuita.



Google genera expedientes, mete "cookies" en nuestro explorador de Internet para rastrear los clicks y curiosidad que tenemos. Google estructura y califica expresamente el conocimiento con una visión universal de sí misma y sus actividades. Organiza información del mundo y la vuelve accesible pero persigue también varias metas ingenieriles y comerciales. Los cibernautas han adoptado los servicios de Google a un ritmo increíble, y Google ha acabado por dominar funciones de tan amplio uso en Internet como la búsqueda en la Web, correo electrónico, etc.


Google supo cómo administrar la abundancia mientras todas las demás compañías mediáticas del mundo querían producir escasez y le agradecemos eso. Google ni siquiera ha llegado a la adolescencia. Es una empresa joven y con poca experiencia. Sin embargo, le concedemos una influencia desmesurada en aspectos fundamentales de nuestra vida. La Google de 2021 no se parecerá a la de 2001 y ni siquiera a la de 2011. Gran parte de lo que nos agrada de ella podría incluso desaparecer pronto. Los imperativos de una compañía cuyos ingresos dependen de fomentar el uso de Internet y estimular el comercio en la Web podrían transformarse comprensiblemente en un sistema que privilegie el consumo sobre la exploración, las compras sobre el aprendizaje y la distracción sobre lo inquietante.


Google domina la "World Wide Web" pero jamás se llevó a cabo una votación para elegir a quien la gobernara. Esta compañía llenó sencillamente el vacío cuando ninguna otra autoridad quiso o pudo volver estable, útil y confiable la red.


Ahora sabemos que Internet no es tan salvaje e ingobernada como ingenuamente supusimos al momento de su concepción. En general, ningún Estado, empresa o institución tiene tanto poder sobre la actividad en el ciberespacio como esta compañía. Google gobierna por efecto del poder de la comodidad, confort y confianza. Recibió del vasto apoyo popular el mandato de regir.


Dada su capacidad para determinar qué sitios son vistos y, por lo tanto, visitados, esta empresa ha moldeado la Web por intermedio de varios estándares. Esta empresa se ha cerciorado de que Internet sea un entorno agradable y sereno, menos controvertido y perturbador que antes, siempre y cuando la propia Google sea el conducto para navegar por él. A través de su programa de subasta de anuncios, la compañía favorece y premia a las empresas cuyos sitios satisfacen normas explícitas de calidad que ella misma ha fijado.

Google ha limitado el acceso a páginas que colocan programas maliciosos en las computadoras de los usuarios -una de las claves para asegurar que la red siga siendo digna de confianza y del tiempo de los usuarios. Google ordena nuestro comportamiento y ordena Internet sin despertar sospechas de ser autoritaria.


Siva Vaidhyanathan afirma que acabar con Google podría tener el mismo efecto del regreso a una insoportable situación de caos y fractura de alianzas. Las instituciones dispuestas a asumir el dominio de la red, como compañías comerciales de telecomunicaciones y consorcios periodísticos son, sin duda, menos dignos de confianza que Google.

Vaidhyanathan subraya también que Google ha vuelto el comercio y la comunicación en la Web estables, confiables y confortables. Nos convence de que sabe cómo mejorar nuestra vida. Pero dado que constituye el escaparate publicitario más exitoso de la red, Google es ahora, ante todo, una compañía de publicidad. Google es "sui géneris", es en esencia un buscador de Internet y la principal razón de que se le use es controlar el torrente de información disponible en la "World Wide Web". La publicidad es lo que la mantiene en pie.

Nunca había habido una compañía con la ambición explícita de unir las mentes individuales con información a escala global. El alcance de la misión de Google la distingue de todas las organizaciones que han existido hasta ahora en cualquier medio. Este solo hecho -nos dice el autor- significa que debemos tomarla en serio.


Google aloja correo electrónico para millones de usuarios, en 2003 compró Blogger, gestiona la red social "Orkut". Google Voice es por su parte un proveedor de voz por Internet que compite con el ciberservicio telefónico de larga distancia "Skype". Google checkout facilita a su vez el pago de transacciones comerciales en la red. Asimismo, Google es una compañía de software, entre otras cosas.


La diversidad de empresas de Google ha confundido y frustrado a las firmas que compiten con ella. También a las autoridades se les dificulta hacerse una idea del poder de mercado de Google.

El trabajo de Siva Vaidhyanathan plantea que Google es vencedor en primer lugar en la prestación de servicios en la "World Wide Web". Dada su presencia en una amplia variedad de mercados y su manifiesta naturaleza impredecible, muchos actores de la industria han apuntado sus baterías contra Google y exigido una intervención reguladora, para presionarla, o como alivio regulador para ellos mismos. Google se ha hecho en poco tiempo de muchos y muy poderosos enemigos.


Siva Vaidhyanathan invita a preguntarnos si Google realmente será duradero por mucho tiempo tal como lo conocemos.



Fuente:
Vaidhyanathan, S. (2012). La Googlización de Todo. México, Océano.